La llegada de la primavera es inminente y, para
recibirla, hemos decorado nuestras puertas, paredes y ventanas. Ha sido estupendo porque todos han participado con gran entusiasmo. ¿Será que ya sienten el aumento de energía?
En el equinoccio de Primavera, entre el 20 y el 21
de marzo, el día y la noche tienen la misma duración. A partir de entonces, los
días continúan alargando su tiempo de luz y aumenta la temperatura. En nuestros
exteriores brotarán las flores, los colores y el canto de los pájaros.
Estos cambios que perciben nuestros sentidos
afectarán al funcionamiento de nuestro cuerpo, dicen que “La primavera, la
sangre altera”. Afecta a todos los seres vivos y se hace visible. Nos ofrece la posibilidad de salir al exterior y trabajar los cinco sentidos:
- aprenden a escuchar el canto de los pájaros, el sonido del viento
- ver los nuevos colores, los recientes brotes
- oler las diferentes y abundantes fragancias y diferenciarlas
- probar el néctar de algunas flores
- tocar TODO
Es una oportunidad para ideal para mostrar a los
peques el ciclo de la vida. Nosotros hemos vuelto a recurrir a las tradiciones
ancestrales para explicarles estos cambios. La celebración del equinoccio de
Primavera, Pascua u Ostara, festeja el comienzo de un nuevo ciclo de la
naturaleza en el que reina la luz, el renacer, la vida, la fertilidad de los animales y de
los campos y la prosperidad. Por este motivo, ya desde la época de los
egipcios, se conoce la costumbre de regalar huevos en Pascua. El huevo
simboliza el origen de la vida, la fertilidad y el alimento.
Hemos acompañado nuestras paredes con huevos de
cartulina y también hemos pintado algunos huevos cocidos.
Además, se nos ha ocurrido representar La Tierra con
un huevo como símbolo de Madre Tierra, de origen de nuestra vida y proveedora
de alimento.